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La forma en que administramos el dinero se ve fuertemente afectada por nuestros rasgos de personalidad. Así como en todos los aspectos de la vida, nuestra personalidad ayuda a determinar las decisiones que tomamos y cómo reaccionamos ante las situaciones que se nos presentan, y el ámbito financiero no es excepción.

Según un estudio realizado en México y dirigido por el economista y colaborador del Instituto de Investigación para el Desarrollo con Equidad de la Universidad Iberoamericana Pablo A. Peña Muñoz, nuestra personalidad juega un importante rol en la forma en que gestionamos nuestras finanzas. Además de otros muchos factores, nuestra forma de ser también define la capacidad de gestionar nuestros recursos. Estar abierto a nuevas experiencias, ser obsesivo o neurótico, seguir unos principios morales concretos, o ser amable y socialmente hábil, definen nuestro nivel de cultura financiera.

Personalidad y cultura financiera: estudio sociológico

El tipo de formación y cultura financiera de una persona define su forma de actuar cuando se enfrenta a cuestiones económicas. El estudio del economista Pablo A. Peña Muñoz titulado Personalidad y cultura financiera: un estudio de jóvenes mexicanos, analiza la correlación entre los rasgos personales y la cultura financiera. Para la investigación se realizó una encuesta a tres mil doscientos mexicanos de entre 15 y 29 años con alguno de los cinco rasgos distintivos que el estudio analiza: apertura a experiencias nuevas, sensatez o conciencia, extraversión, amabilidad, e inestabilidad emocional o neurosis.

A los participantes se les hizo una serie de 41 preguntas sobre las aptitudes financieras más importantes: capacidad de previsión, habilidad financiera, capacidad de planeamiento, percepción de las entidades e instituciones financieras, impulsividad a la hora de comprar o consumir, propensión a emprender proyectos empresariales propios y capacidad de análisis de servicios y productos.

Índice de cultura financiera

Combinando los datos obtenidos de las encuestas, el investigador realizó un análisis econométrico y una mezcla estadística para conseguir un índice de cultura financiera que determinará qué rasgos de la cultura financiera se asocian a la personalidad. Así, se puede saber qué nivel de cultura financiera tienen las personas según su forma de ser.

El objetivo del estudio es determinar la influencia de la personalidad en nuestra cultura financiera y en la capacidad de gestionar nuestros recursos a lo largo de nuestra vida.

El análisis concluye que la gente amable, sensata y abierta a experiencias nuevas tiene más cultura financiera que aquellos que son extrovertidos o neuróticos.

Apertura a nuevas experiencias

Las personas que están abiertas a nuevas experiencias, concluye la investigación, son más previsoras y planeadoras, poseen mayores aptitudes financieras, y tienen una mayor percepción de las instituciones financieras.

Conciencia

Lo mismo ocurre con aquellos que son considerados conscientes: son también previsores, buenos analistas de productos y servicios, y además tienen mayor paciencia intertemporal. Las personas conscientes tienden a emprender más y no suelen comprar impulsivamente.

Extraversión

La gente extrovertida es vista por los demás como ambiciosa, asertiva y enérgica, pero en cuestiones financieras, la extraversión parece no ser buena compañera. El estudio expone que las personas extrovertidas tienen poca paciencia intertemporal, analizan poco los productos y las tendencias del mercado y además, tienden más a comprar por impulso.

Amabilidad

En cuanto a la amabilidad, el análisis concluye que las personas agradables, tienden más a emprender sus propios proyectos empresariales y comprenden mejor las instituciones financieras.

Neurosis

Las personas neuróticas o inestables emocionalmente, tienen como talón de Aquiles la impulsividad a la hora de comprar, por lo que sus capacidades financieras se ven fuertemente mermadas. Las personas neuróticas tienen poca confianza en sí mismas y son pesimistas, lo que influye negativamente a la hora de tomar decisiones sobre cuestiones financieras.