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Las conductas compulsivas pueden verse desde dos puntos de vista, depende de la actividad que hacemos “compulsivamente”. Por ejemplo, si a alguien se le considera un lector compulsivo, nadie pensaría que esta persona tiene un problema. En cambio, si una persona es compradora compulsiva, sí lo vemos como un problema.

La diferencia entre uno y otro radica en que uno es perjudicial para nuestra vida diaria. Por supuesto, hay distintos grados de compradores compulsivos y los casos extremos son los que necesitan ayuda profesional. Sin embargo, hay personas que, a pesar de no tener una patología diagnosticada, incurren en conductas compulsivas que les perjudican. En nuestra sociedad de consumo actual, los factores o estímulos externos influyen mucho en ciertas personas y esto se refleja en los hábitos de consumo.

Hoy en día, los estudios sobre el consumismo compulsivo señalan a la población joven como la que más se rige por este comportamiento cuando realiza sus compras.

Estudio comparativo de Pandey y Devasagayam

Pandey y Devasagayam han publicado un estudio en Journal of Consumer Behavior, en otoño de 2015, titulado “The effect of deals and moods on compulsive buying in young adults: A comparison of an indulgence culture and a restraint culture”. En él, realizan una comparativa de las ofertas y estados de ánimo a la hora de consumir en dos tipos de culturas diferentes: una indulgente y otra de restricción. Los países para representarlas son Estados Unidos y la India, respectivamente.

Este estudio parte de la definición de conducta compulsiva de la American Psychiatric Association, “aquella necesidad urgente de comprar que perjudica la vida personal del individuo”.

El objetivo de la investigación de Pandey y Devasagayam es distinguir los patrones de comportamiento según la cultura a la que pertenezcamos. Algunas culturas, como la estadounidense, tienen menor capacidad para controlar las compulsiones de compra y se les denomina “culturas de indulgencia”; otras en cambio, como la cultura india, son “culturas de restricción”, ya que son más capaces de auto controlar sus impulsos de compra. Sin embargo, el estudio muestra una creciente compulsión de compra en los jóvenes indios.

Una de las conclusiones más relevantes de este estudio es que efectivamente hay elementos culturales en la India que influyen fuertemente en los hábitos de compra. En cuanto al caso de Estados Unidos, en los jóvenes de sectores medios sí se encontró una correlación entre las ofertas y el estado de ánimo, y la compra compulsiva. Las ofertas, por tanto, tienen mayor efecto en los consumidores americanos, y esto deriva en auto indulgencia.

Patrones de compra de los jóvenes mexicanos

En cuanto a México, este estudio es relevante porque los patrones de compra compulsiva comienzan a afectar negativamente en los jóvenes. En primer lugar, impide que desarrollen una cultura del ahorro; y en segundo lugar, provoca que recurran a la deuda a corto plazo para poder satisfacer sus necesidades inmediatas de consumo.

Por tanto, para evitar el sobreendeudamiento de los jóvenes y poder construir una cultura de restricción, debemos ser capaces de desarrollar la capacidad de autocontrol para comprar inteligentemente y no endeudarnos demasiado. Es importante encontrar formas de generar hábitos financieros saludables que eviten que los jóvenes mexicanos se endeuden innecesariamente. Para ello, es crucial afrontar los factores que perjudican los hábitos de consumo de los jóvenes: la cultura indulgente en la que vivimos, la personalidad individual de cada joven, y los estímulos externos del mercado. Así, evitaremos una futura crisis en la que los jóvenes estén sobre endeudados y además, sus hábitos de compra les generen insatisfacción y remordimientos.